Cuidados básicos

Las diversas especies de tortugas tienen también exigencias muy distintas, por lo que debemos analizarlas detalladamente al referirnos a cada una en particular.

Tienen en común que todas ellas son vegetarianas: comen fruta, lechuga y verdura;

Necesitan calor durante todo el año y no toleran las corrientes de aire. Las especies propias de desiertos y llanuras muy secas, como Testudo horsfieldiGopherus polyphemus, y Psammobates geometricus no soportan la humedad. Las tortugas grandes son muy voraces, mientras que las pequeñas pueden presentar problemas a la hora de comer. Las tortugas grandes necesitan disponer de una caseta exterior con calefacción durante gran parte del año.

Alojamiento

Salvo alguna excepción, necesitan estar al aire libre durante los meses más cálidos. Los ejemplares jóvenes y algunas especies de pequeño tamaño pueden mantenerse en grandes terrarios, pero nunca llegarán a crecer correctamente y suelen presentar una coloración poco brillante. En alguna localidades es necesario mantener a las tortugas en el interior durante los meses más fríos, e incluso durante algunas noches frías y húmedas de primavera y otoño.

No es recomendable dejar que deambulen por la casa si hay otros animales domésticos o peligros (aberturas en las paredes, puertas que se puedan bloquear, insecticidas, o raticidas con los que se puedan envenenar, etc.). Tienen mucha fuerza y son capaces de abrirse paso entre los muebles o puertas mal cerradas. Si se mantienen en un terrario de plástico o vidrio es importante que éste tenga una cubierta para evitar que sea accesibles para otras mascotas. El papel de periódico es uno de los mejores sustratos, ya que es barato, absorbente, y las tortugas no muestran ningún interés por comérselo. Otros sustratos pueden ser peligrosos en caso de que llegasen a ser ingeridos (paja, balas de alfalfa u otros materiales vegetales), pudiendo provocar graves oclusiones intestinales.

Para la iluminación del terrario es preciso usar tubos fluorescentes de espectro completo. Deben ser especiales para reptiles, estar siempre limpios y ser cambiados de forma regular (recomendamos cada seis meses). Las tortugas necesitan de 10 a 12 horas diarias de luz. También deben disponer de una lámpara calefactora situada en un extremo del terrario, para que las tortugas puedan acercarse cuando lo deseen y sus cuerpos alcancen rápidamente una temperatura que les permita comer y moverse con comodidad.

Durante el día, la mayoría de las tortugas necesitan una temperatura ambiental de 27 a 30ºC. Por la noche deberá descender de cinco a diez grados. Estas temperaturas han de mantenerse a lo largo de todo el año, especialmente para los ejemplares juveniles de todas las especies. La lámpara calefactora ayuda a mantener la temperatura adecuada, pero generalmente es necesario recurrir también a una esterilla calefactora colocada bajo el terrario, especialmente durante la noche.

Necesitan disponer de agua para beber y para bañarse. Incluso las especies propias de las zonas desérticas beben grandes cantidades de agua. Ésta debe ser limpia y sin cloro. Lo más probable es que usen el mismo recipiente para beber y para bañarse, por lo que hay que cambiar el agua a diario o cuando se vea sucia. Algunas tortugas expulsan una gran cantidad de excrementos mientras están en remojo.

Alimentación

La mayoría aceptan bien una mezcla de vegetales troceados (espinacas, lechuga, acelgas, diente de león), verduras (zanahoria, judía verde, calabaza, etc.), flores (diente de león), y fruta (manzana, pera, aguacate, tomate, etc.) que se les dará cada dos días. La mezcla varia en función de la época del año y de la disponibilidad de mercado. Es importante asegurar que todos los alimentos están limpios (sin pesticidas, herbicidas, insecticidas, o fertilizantes) y frescos. Algunas tortugas adultas comen también pequeñas cantidades de alimento para perros; pero ésto puede ser muy peligroso para los ejemplares jóvenes, ya que su elevado contenido proteico las hace crecer demasiado deprisa y puede deformarse el caparazón y acortar su vida. Geochelone pardalis y las diversas especies de Kinixys parecen tolerar la comida para perros mucho mejor que, por ejemplo, los miembros del género Testudo.

Vida al aire libre

Si es posible, deben permanecer en el exterior y tomar el sol siempre que el clima no sea ni demasiado húmedo ni demasiado frío. Se puede colocar un cercado de tela metálica fuerte (las dimensiones no son muy importantes) situado de forma que puedan pastar a sus anchas y comer al sol si lo desean, pero pudiendo retirarse a zonas de sombra cuando lo necesiten. El sol directo puede matar rápidamente incluso a las tortugas de los desiertos. Los ejemplares jóvenes tienen cierta tendencia a ingerir piedras, trocitos de vidrio, semillas duras u otros elementos capaces de causarles serios problemas intestinales. Por este motivo, sólo hay que dejarlas al aire libre en zonas en que la tierra haya sido previamente tamizada. En algunas localidades frías es necesario que las tortugas pasen la noche en el interior y no se las puede dejar al aire libre desde la última hora de la tarde hasta media mañana.

Las tortugas de gran tamaño, como el Geochelone pardalis y Geochelone sulcata, suelen preferir contar con un refugio al que puedan retirarse por la noche. En estos casos es conveniente construir un cubículo con una base de 1 por 1,5m, y cuya altura permita entrar en su interior para limpiarlo.

En un extremo se colocará una lámpara calefactora y en el otro puede ser conveniente contar con una esterilla eléctrica. Tampoco debe faltar un recipiente con agua para que las tortugas puedan bañarse. Las tortugas no tardan en aprender a subir por la rampa para irse a dormir cada noche a su nueva caseta. Es aconsejable que las puertas puedan cerrarse por la noche para evitar las corrientes de aire.